sábado, 22 de octubre de 2011

PARQUE NACIONAL DE DOÑANA

Un paraiso en el Sur
Paisaje del Parque de Doñana
 El Aljarafe sevillano es una de las comarcas que componen el espacio natural de Doñana, uno de los parques nacionales más importantes de Europa. Este conjunto acoge numerosos recursos naturales únicos, que dan valor a este hermoso ecosistema entre los que habitan un variado número de especies vegetales, diversificadas en 899 especies de flora vascular, 335 de hongos y 391 de algas. El Parque Nacional de Doñana cuenta con 54.252ha. en su totalidad, además cuenta con un conjunto de preparques: Preparque Abalario-Asperillo. La zona costera al Oeste del Parque Nacional, desde Matalascañas hasta Mazagón. Preparque Norte- Pinares de Hinojos. Zona situada al norte del Parque Nacional, desde El Rocío hasta el norte de Hinojos. Preparque Este- Brazo de la Torre- Entremuros. Zona situada al este del Parque Nacional, entre el Brazo de la Torre y el Guadalquivir. Pinar de la Algaida- Marismas de Bonanza. Una zona situada al sureste del Parque Nacional, en la margen izquierda del río Guadalquivir al norte de Sanlúcar de Barrameda. El Guadiamar es el último gran afluente del Guadalquivir que desemboca en Doñana y nace cerca del municipio de El Castillo de las Guardas creando

Flamenco
El Corredor Verde del Guadiamar que enlaza Sierra Morena con las Marismas de Doñana. Entre encinas, se prepara para su camino hacia las Marismas de Doñana que le hará conocer en sus primeros pasos, zonas de monte mediterráneo y dehesas. Más adelante, continuará entre tierras de cereales y olivos cercanas a la cornisa de la comarca del Aljarafe para, poco a poco, acercarse entre arenas y pinares, a las marismas. Ya en su tramo bajo, las cercanas marismas y el cultivos de arroz favorecen la existencia de una gran diversidad de aves que puede apreciarse en las Reservas Naturales de Dehesa de Abajo o La Cañada de los Pájaros. En sus últimos kilómetros, el río se encauza en Entremuros, zona también restaurada y muy variada en flora y fauna. Desde el 1 de Julio de 2006, la gestión del Parque Nacional de Doñana corresponde en exclusiva a la Comunidad Autónoma de Andalucía. Gracias al conocimiento, experiencia, y a la enorme relación de los habitantes de esta zona con las plantas que le rodean al ser utilizadas de manera tradicional, enriquecen si cabe aún más, el patrimonio etnobotánico del entorno de Doñana, condición que a través de las décadas y unido a la tradición, ha creado una fuerte dependencia y relación de las gentes de Doñana a este rico ecosistema, creando de este modo el sustento de un importante sector de sus habitantes sintiéndolo como algo propio y cercano basado en la defensa y conservación.
Marisma 

Debido a ello, los pueblos que componen este territorio natural encuentran aquí un yacimiento de empleo que, de manera sostenible, convierten este entorno en un destino ideal para el turismo de naturaleza y etnográfico. Este territorio por las características del terreno no ha propiciado grandes beneficios para la agricultura tradicional, pero su elevada productividad ecológica ha proporcionado otras fuentes de riquezas como son la explotación cinegética, forestal, ganadera y pesquera entre otras. Ya desde la prehistoria la supervivencia del ser humano ha dependido del conocimiento y posterior utilización de las plantas, empleadas como alimento, refugio, medicina, como ornamento e indumentaria e incluso para admirarlas. Por lo que la supervivencia de nuestra especie desde los comienzos ha dependido del conocimiento y utilización de las plantas, razón principal por la que no debemos perder nuestra ancestral vinculación con el mundo vegetal, cada vez más en declive por nuestra forma de vida próxima a los núcleos urbanos. El territorio donde se asienta lo que hoy llamamos Doñana, es un espacio formado por la intervención del mar, el viento y los ríos. Una especial importancia en la geomorfología del terreno han tenido las transgresiones y regresiones marinas que, en consecuencia de este movimiento, dieron como resultado la creación de un golfo coincidente con la extensión de lo que hoy son las marismas. Sin embargo, los vientos y corrientes dominantes empujaron una gran cantidad de arena en dirección sudeste que fue formando un cordón dunar, el cual fue creando progresivamente la configuración este golfo de manera que quedó transformado en una albufera que sería conocida como lago Ligustino, el cual se mantuvo presente aún en la época romana con una extensión que llegaba hasta las puertas de la ciudad de Sevilla. Este proceso de relleno se ve acelerado por el mayor constructor del paisaje de Doñana; el hombre. La deforestación de la cuenca del río Guadalquivir y otros cauces incrementó el arrastre de materiales por sus cauces, que al llegar a su tramo bajo se depositan en los fondos.
Dunas móviles

Este continuo aporte de sedimentos ha ido provocando colmatación y a su vez transformándolo en una marisma. Pero este proceso no se ha detenido, más bien se ha acelerado aún más, y a él se le suma la intervención directa del hombre, que considera las zonas inundables como insalubres e improductivas y en la actualidad realiza grandes transformaciones en la marisma para ponerla en cultivo. Sus vientos dominantes soplan del suroeste, llamados foreño localmente ya que es el viento que viene de fuera, o también marea, por hacerse presente con los reflujos del mar. Gracias a este viento, el verano se hace más llevadero, la influencia de las brisas marinas benefician a toda la comarca del Aljarafe. Por el contrario cuando sopla viento de levante o solano junto a la elevada insolación, se imponen las más altas temperaturas en verano, debido a que se trata de un viento de componente este-nordeste, que llega a Andalucía recalentado y seco tras atravesar el desierto del Sahara. O por el contrario en invierno el frío procedente de la componente noreste tras atravesar Siberia.

Fuentes: Etnobotánica de Doñana. Mancomunidad de Fomento y Desarrollo del Aljarafe


Autor/a 
Luz Ramírez
Castilleja de Guzman

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