lunes, 31 de octubre de 2011

RELATO CORTO DE LA ECOVILLA


UN PASEO POR LA HISTORIA DE 
CASTILLEJA DE GUZMÁN
Autor foto: Evaristo Ortega
Libro: Apuntes para la historia de la villa de  Castilleja de Guzmán
Un paisaje sobresaliente

Castilleja de Guzmán ha sido durante muchos años el pueblo más pequeño de Andalucía. Es uno de los 31 municipios que componen la comarca del Aljarafe sevillano, situado en la cornisa norte a tan sólo 5 km de Sevilla y con 2 km/cuadrados de superficie municipal.

Es éste un territorio lleno de riquezas arqueológicas, paisajísticas, medioambientales, y monumentales, que estando tan cerca de Sevilla es para los sevillanos una gran desconocida. Los recursos patrimoniales e históricos que contiene su municipio son un tesoro por descubrir.


Su sorprendente entorno natural posee verdaderos pulmones verdes tales como el Arroyo de los Alfileres y el Arroyo de Montijo, los cuales abrazan al pueblo aportándole una interesante variedad botánica y avifaunística. Las elevaciones naturales forman un magnífico e inigualable cinturón de miradores como el de los cerros Pelón, Blanco, Bancales, La Redondilla, La Huera, la Garria y Caño Ronco, perfectas atalayas para deleitarse con sus vistas sobre Sevilla y el valle del Guadalquivir y que abarcan hasta Sierra Morena y Grazalema.

Bajando de ellos enlazamos con caminos llenos de historia, por los que es un placer pasear, encontrándose en ellos la botánica que antiguamente utilizaban nuestros antepasados para la medicina y como especias.  A dichos caminos se les conocen con el nombre de Camino de los Bancales, Camino del Agua y Camino de San Benito, éste último conocido por su desaparecida romería hasta el Cerro de Santa Brígida que se celebraba el 20 de Octubre.

Anteriormente declarado Paisaje sobresaliente 4 dentro del Plan Especial del medio Físico de la provincia de Sevilla, actualmente conforma un Paisaje Protegido por el POTAUS*.


Una pincelada de historia.

Esta riqueza paisajística fue uno de los factores por lo que resultó escogida por las primeras civilizaciones que se asentaron junto al valle del Guadalquivir desde el calcolítico hace 5.000 años, hasta nuestros días. La Edad del Cobre nos ha legado el mayor yacimiento arqueológico de la prehistoria reciente conocido en la península Ibérica, destacando el tesoro del Dolmen de Montelirio, pasando por los hallazgos de época tartésica, romana, y medieval.

Habiendo sido emplazamiento de un campamento militar romano o “castra”, en época musulmana la población creció en torno a una alquería llamada “Dunchuelas Taxit “, donde se alojó temporalmente el renombrado caudillo árabe Almanzor.

Tras la Reconquista, Alfonso X el Sabio en el repartimiento de Sevilla asignó a la Orden de Alcántara esta villa, pasando a denominarse Castilleja de Alcántara hasta que en 1538 durante el reinado de Carlos I, la orden vendió la propiedad a Don Pedro de Guzmán, primer Conde de Olivares, padre de don Gaspar Pérez de Guzmán, personaje que llegó ser la persona más influyente como valido del rey durante la corona de Felipe IV.

Cambiado el nombre a Castilleja de Guzmán, la villa creció en torno al Palacio de los Condes que disponía de su propia Hacienda, siendo ésta trasladada posteriormente, conociéndose hoy en día como Hacienda de la Divina Pastora en la que se conserva la Torre de Contrapeso de su antigua Almazara. En esta época disponían de un Pósito del Grano para el pago de tributos y el abastecimiento de la población.

Hasta hace escasas décadas la villa constaba de dos calles y una pequeña plaza pública en la que había una fuente de agua potable donde se suministraba todo el municipio.

Cabe destacar los Jardines de Forestier, un espectacular espacio verde declarado como Bien de Interés Cultural, siendo uno de los  patrimonios más emblemático de nuestra villa, encargado por Joaquín Rodríguez Rivas y de la Gándara, IV Conde de Guzmán, al famoso paisajista e ingeniero forestal francés Jean Claude Nicolás Forestier, siendo construidos entre 1918 y 1928.

En 1929 el arquitecto Manuel Luipañez ejecuta las obras de la nueva iglesia parroquial, encontrándose en el interior de ésta un importante contenido de la escuela de imaginería sevillana.


Fuentes: Evaristo Ortega (cronista)

Autores y equipo de trabajo
Inma Donaire - Encarni Jaen -Tomás Fernandez

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada