martes, 15 de noviembre de 2011

EL PERFUME DE LOS ÁNGELES: BODEGAS GÓNGORA


EL BIEN DE INTERÉS CULTURAL ALJARAFEÑO 

MÁS ETNOLÓGICO

Arco de entrada a las bodegas

Fachada de la casa señorial
A escasos kilómetros de la ciudad de Sevilla, en pleno corazón aljarafeño , me  encontré  en Villanueva del Ariscal con una bodega de las de antaño, con gran solera y tradición, Bodegas Góngora la que fuera antigua Hacienda de San Rafael llamada también Hacienda Pata de Hierro en honor - cuenta la historia- de un gran corcel blanco del mismo nombre, que debido a su gran porte encandiló a uno de los descendientes de Boabdil , último rey moro de Granada y que terminó trotando en los jardines que rodean esta maravillosa bodega. Aún conserva ésta el mismo aroma y espíritu con el que D. José de Góngora y Arando la fundó convirtiendo la antigua hacienda en 1682 en esta maravillosa bodega, que agasajando a Baco ha perdurado durante ocho generaciones proporcionando un verdadero placer a todos aquellos que quieran probar sus ricos caldos.

Prensa
Nada más entrar en la bodega ya me embriagó un intenso perfume que flotaba en el ambiente “la parte del ángel”, este es el nombre que dan los bodegueros al aroma que se desprende de las botas por la evaporación de los caldos. De inmediato tomé conciencia de lo que significaba ser un Bien de Interés Cultural  y sentí el verdadero valor de lo autentico cuando al entrar en el lagar vi aquella majestuosa prensa liderada por la gran  viga, suspendida casi en el aire con sus 15.000 kg de peso y sus 17 m.de longitud que ha permanecido enjuta y abrazada a través de los siglos por sogas de cáñamo y zunchos de hierro forjado. Su madera de pino de Flandes traída quizás hasta aquí, cuando el Imperio Español dominaba todos los confines de Europa, rezuma aún hoy resina, está viva. Un flamante tornillo de madera de ébano de Mozambique corona la prensa girando sobre sÍ mismo y del que cuelga un gran contrapeso de piedra.

La visión de aquella “Prensa de Viga de Husillo y Quintal” me hizo imaginar  como trabajaban aquellos hombres en época de vendimia, entonando rezos y canticos a sus santos y vírgenes pidiendo protección ante posibles accidentes, que desgraciadamente no eran tan excepcionales. Todo empezaba  cuando el fruto de la vid en su sazón llegaba en carros al lagar y tras meterlo por la puerta trasera, lo pisaban formando un cilindro de masa de uva que ataban con soga para contenerla, y que luego iban depositando encima tablones de madera hasta terminar con un gran trozo de viga llamado “marrano” por su semejanza en tamaño y forma con este animal.
Bodegas y soleras
 Antonio Gala, en una visita a esta bodega hizo notar que el nombre de marrano podría tener paralelismo con la denominación despectiva que se les daba a los judíos conversos de marrano, ya que este tablón es el que sufre el mayor castigo por presión de la galapaga, batea de hierro unida a la prensa y que lo presiona directamente, así pues como el que soportaba el judío converso en la Inquisición.

Viga de 15 toneladas del siglo XV
Esta maravillosa prensa, un verdadero monumento, se usó por última vez en el año 2003 y espero con ilusión tener la oportunidad de poder verla de nuevo prensando el fruto de la vid y haciendo manar el elixir de los dioses.
Os invito a que disfrutéis como yo lo hice de esta maravillosa industria tradicional: Bodegas Góngora, emblema del buen hacer de una familia dedicada en cuerpo y alma a la elaboración del vino aljarafeño de solera.

Nuestro especial agradecimiento a D. Ignacio por su amabilidad y su buen hacer al mostrarnos sus bodegas.

Autoras
Eva Lozano y Ana Carrasco

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