miércoles, 21 de septiembre de 2011

HAY OTRA SEVILLA….. TAN CERCA



A tan solo cinco kilómetros de Sevilla, Castilleja de Guzmán y el Aljarafe Norte constituye un territorio cultural de gran potencial turístico.

Pasado y presente del transporte en el Aljarafe (I)
Aquellos mulos
 “Aquellos mulos blancos, tordos y coloraos, caballos, bueyes, carros y carretas, bajaban por las cuestas de Castilleja, Tomares y Guzmán” […]. “Tres horas de camino empleaba “manolillo”, que así es como se llamaba al carretero, en acarrear las aceitunas desde la finca de Gerardo Ibáñez al almacén de la calle San Jacinto, hoy hospital Infanta Luisa”. […] “¡Que recuerdos, rastrean mi memoria!: Oigo los ejes de los carros y cascabel del caballo de mi abuelo, huelo el orujo y los quesos frescos, veo el terciopelo virgen de las uvas de Septiembre antes del desvirgo de los de los lagares, veo en los caminos las sombras dormidas de las moreras”.



“Aquellos carros que bajaban...” (Autor Miguel Ángel Castilla cronista de Albaida del Aljarafe).
Hacemos un breve repaso a la historia del recorrido que tenían que hacer los lugareños del aljarafe, de sus dificultades e inconvenientes para llegar a la cercana Sevilla donde suministraban todos los productos de la tierra ya que Aljarafe era la despensa de Sevilla. Desde tiempos inmemoriales el Aljarafe abastecía a la capital de mosto y vinos de Villanueva y Umbrete, leche fresca de Espartinas, aceituna, miel de Camas, tortas sevillanas (tortas de aceite, cortadillos de cidra, polvorones, barquitos, bizcochadas, etc.), dándose un gran intercambio comercial entre los pueblos; medicamentos, textiles, herramientas y todo tipo de enseres, con las dificultades que conllevaban las crecidas del rio y las inclemencias del tiempo, teniendo en cuenta que las cuestas del Aljarafe tienen hasta 189 m sobre el nivel del mar.

Un burro para subir la cuesta
En los tiempos antiguos normalmente los desplazamientos se hacían a pie y para el transporte de mercancías se utilizaban carros, carretas y caballerías, que transcurrían por caminos de tierra. Las familias pudientes  se trasladaban a lomos de asnos de su propiedad utilizándolos también para transportes de mercancías y labores agrícolas.
Se cuenta que antaño, cuando el medio de transporte público era el tranvía a Sevilla que partía de Camas, en la Cañada de los Alfileres existió un burro con una soga a la que se podían agarrar los viajeros que retornaban de Sevilla, especialmente los ancianos e impedidos, que  por necesidad tenían que desplazarse  por cuestiones médicas y comerciales, para ayudarse a subir la empinada cuesta por un  módico precio.
En origen, para bajar desde Guzmán a Camas había que ir por el Cordel de los Carboneros por Caño Ronco. Posteriormente, se hizo el camino a Camas que bajaba directamente por la margen izquierda del Arroyo de los Alfileres, camino desaparecido en la actualidad pero del que perdura su trazado. Fue ya a mediados del siglo XX cuando se completó la construcción de la actual carretera (A-8077) con firme de asfalto. 

Autor/as
Encarni Jaén - Mª Carmen Gomez

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