miércoles, 7 de septiembre de 2011

A LA BUSQUEDA DE UN ORIGEN.


El hombre siempre se ha preguntado cuál era su procedencia, quienes sus ancestros, como ha sido su evolución hasta nuestros días...



En una de mis visitas al Museo Arqueológico de Sevilla, buscando respuestas a las típicas  preguntas existenciales que siempre han sido una constante en mi vida y aún más ahora que la edad va acercando mis pasos hacia  Caronte,  cuál fue mi sorpresa al ver que en una de sus vitrinas con restos del período calcolítico, que me apasiona desde que vivo en Castilleja de Guzmán,  sobre uno de los  yacimientos arqueológicos más importantes de Europa, descubrí el cráneo de un perro.
Pasé todo el día pensando en mi gran amigo, ese con el que cuento todos los días y que al volver a mi casa siempre esta esperándome con alegría y entusiasmo,  mi perro Zeus. Decidí investigar cual serian sus orígenes y desde cuando ha formado  parte importante en la vida del hombre. La tarea que me autoimpuse en un principio no daba los resultados que esperaba puesto que es poca la información que encontraba, y aunque no me abato con facilidad, llegue a pensar que a nadie le interesaba publicar nada sobre este tema.  Ya tengo cierta edad y las nuevas tecnologías no son mi fuerte. Soy de la vieja escuela donde el papel impreso era nuestro único recurso de información; pero era tal el interés que despertó en mí la investigación que tenía entre manos que no podía dejarlo ahora, tenía que saber más, tenía que llegar hasta el final no me podía rendir. En mi paseo vespertino con Zeus, ya no sé si lo paseo yo a él o él a mí, puesto que de aquel  pequeño cachorro que mi hijo me regalo para mitigar mi soledad ya no queda nada, ahora es un majestuoso ejemplar de akita niu, mis pasos distraídos se encaminaron hacia la casa de mi nieto Manolo. Una vez allí le hice participe de mis elucubraciones y mi nieto entre risas me dijo:
      - "Pero abuelo,  tenemos internet. A ver ¿que quieres buscar? Tómate, unas galletas y un té mientras enciendo el ordenador".

Fósil canino
Pronto mi nieto encontró valiosa información. Descubrí que nuestro inseparable amigo está con nosotros desde hace 31.700 años. Se ha identificado al perro domesticado más antiguo en la cueva Goyet en Bélgica. Los restos fósiles de este perro parecen estar relacionados con la cultura Auriñaciense .Según Mietje Germonpré paleontólogo del Instituto Real Belga de Ciencias Naturales,  la diferencia más marcada entre estos perros y los actuales son el tamaño de los dientes .”En su forma los perros paleolíticos eran más parecidos a un Siberian Husky pero en tamaño eran más grandes semejante a los perros pastores, con el hocico más corto y ancho y un casquete cerebral relativamente más grande que otros perros fósiles y lobos “.
Cuando quise mirar el reloj habían pasado ya tres horas, mi nieto, hombre curioso donde los haya, estaba a mi lado tan entregado en la búsqueda como yo.
-        " Manolo creo que ya es hora de dejarlo por hoy.
-         Vamos abuelo, no nos vamos a quedar con la miel en los labios".
            "Enseguida preparo cualquier cosa y cenamos entre fósiles perrunos".   

Asentí con la cabeza y continuamos sumergiéndonos en esta historia.
Germonpré realizó también análisis de isotopos que arrojaron información sobre su dieta, descubriéndose que comían presas como caballos, renos y bueyes almizcleros, pero nada de pescado.
Su teoría sobre cómo podría haberse iniciado la domesticación de los perros me pareció novelesca, tal vez los cazadores prehistóricos mataron a una loba que acababa de parir y se llevaron a los cachorros a casa para cuidarlos. Me emocionó el pensar en la humanidad de mis antepasados cazadores que eran capaces de sentir ternura por esos cachorros desvalidos.
Según Germonpré nuestros antepasados fueron capaces de seleccionar genéticamente a los más dóciles,  con lo que pasadas unas 10 generaciones ya podríamos hablar de cambios morfológicos. Posiblemente en un principio el perro ayudaba al hombre en labores de  rastreo, caza, y transporte de presas. Me sorprendió que después de más de 31.000 años el perro siga siendo un elemento imprescindible para el cazador.
Pintura rupestre con perro

Sin embargo, existen otras teorías como la de Susan Crockford, antropóloga y bióloga evolutiva de la Universidad de Victoria, Canadá, que “no cree que los auriñaciences hubiesen domesticado al lobo para convertirlo en un perro, sino que los lobos tuvieron una “auto domesticación” cada tanto en la historia evolutiva, lo que podría explicar  por qué aparecen y desaparecen los perros del registro fósil. O sea por qué no hay mas perros en el registro arqueológico”.
La verdad es que sea de una manera u otra lo cierto es que mi perro tiene unos ancestros que se remontan a los míos y me congratula el hecho de pensar que algún antepasado mío disfrutase al igual que yo de una compañía tan gratificante y desinteresada como la que me dispensa mi amigo Zeus.
Autor/as
Ana Carrasco - Eva lozano

Fuente: Información  científica extraida del artículo publicado en el Journal of                   Archaeological Science

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